Las exigencias de la Ley 45 (y la naturaleza de organización de servicio y no tan sólo de lucha) que imprimió al carácter de nuestros sindicatos descargó toda una gama de responsabilidades nuevas sobre el movimiento obrero. Los sindicatos ya no sólo compiten entre sí y con el patrono a los ojos de los miembros si no que éstos esperan la eficiencia y accesibilidad asociadas a otras entidades de servicios de corte comercial. En otras palabras, la infraestructura de servicios de cualquier unión ahora está contrastada y en directa competencia con un ámbito hasta hace una década totalmente ajeno a su naturaleza: la empresa privada con todo su derroche de compertividad y actualización tecnológica.
Nuestros unionados esperan publicaciones "online", servicio a través del web, actualizaciones vía e-mail, asesoría por "chat" y la asistencia de las bases de datos y otros recursos en el proceso de servicio, quejas y agravios y arbitraje. Las entidades gubernamentales involucradas con el movimiento obrero esperan una contabilidad y accesibilidad de información de cuotas, financiera y de otra índole al nivel de una institución bancaria. El gobierno entra al área de servicios vía web y prácticamente toda industria reconocida ofrece facilidades de pago y servicio a través del internet. Todo ello impone una urgencia y presión para que los sindicatos se muevan adelante en el desarrollo de servicios paralelos y una administración profesional de recursos y comunicaciones que amenaza con ser una de las piezas claves en un futuro declinar de nuestro movimiento si no se atiende con premura.
En próximas publicaciones trataremos el tema de las razones por las cuales se dificulta la contratación de personal técnico para trabajar con las uniones y las particularidades del movimiento obrero en cuanto a tecnología.